Hace ya algunos meses empecé en mi web, que ya no tengo, una sección con microrelados, o mejor dicho, con transcripciones, sobre la crisis. Sin quererlo hoy mi cabeza ha retomado el tema y como no puedo dormir he decidido venirme a escribir dos de ellas.

El adivino (verano del 2008)

Aquella mañana yo estaba dándole vueltas al tema. La crisis. Ya me lo dijo mi padre, tras la crisis del barril de crudo nos vendrá otra. "Se está construyendo demasiado", sentenció. Joder, cuánta razón tenía. A esto le sumé el especial interés de los medios por advertirnos, pero claro, nosotros ni caso. Mientras se lo comentaba a mi amigo llegó a recogernos nuestro compañero. Dejé los bártulos y me sumergí en mis pensamientos en la parte trasera del confortable coche del "compañero". Empezamos a repasar el plan del día y tras esto aquel tipo empezó a hablar de él mismo. Que si él hacía esto, que si su cartera de clientes eran grande, que si... Joder, su maldito ego me empujaba fuera del coche. Me incomodaba tanto que decidí cambiar de tema. La crisis. Recurrente, ¿no?

- Bueno y ¿cómo lo véis?. La semana pasada el precio de la gasolina subió una barbaridad, y ahora los economistas hablan del inicio de una crisis importante.

- Mira, tampoco es para tanto. El gobierno está actuando y no creo que esto dure más de un año.- dijo el experto en economía mientras conducía su flamante coche.

- Hombre, no creo que en un año esto se solucione. Eso tiene poco sentido. Si empezamos ahora la crisis lo lógico es que vivamos la peor situación en un par de años.

- ¡Qué va! Si esto durará un año. Ha sido un pico dentro de la crisis. Es algo que arrastramos del gobierno anterior.

- Pues yo creo que aún no hemos llegado a punto álgido de la cresta.

- Nada, nada. Ya lo veréis.

Dejé de hablar, o mejor dicho, dejé de intentar razonar con un tipo que hecha la culpa a los otros. ¡Esto es muy fácil, por Dios! Pero así es nuestra mentalidad, así somos los españoles. Me volví a hundir en mis pensamientos y, desde luego, aquel tipo siguió hablando de su vida. ¿Y qué me importa a mi tu vida cuando está todo a punto de irse al garete?.

Unas horas después llegamos al trabajo. Subimos a la oficina, dejé mis gadgets y me dispuse a ganarme el sueldo.

El mercado libre (noviembre 2009)

Llegué un cuarto de hora antes a mi cita. Así que como me sobraba tiempo y no había desayunado me metí en el bar de la esquina a tomarme un té. Entré, pedí mi té del tiempo y me senté junto a la barra. Dejé la mochila y el abrigo en la silla, saqué el libro de Dawkins y me dispuse a retomarlo donde lo había dejado en el bus. A pesar de que tenía ganas de leer y de concentrarme no pude.

- Pues es lo que te dijo, que no hay mercado libre- dijo el hombre de la barra. Parecía estar sentado allí desde hacía más de media hora. Lo delataba la conversación y la copa de licor que se estaba tomando a las diez de la mañana. Por supuesto su voz era ronca.

- Joder, es que ha cambiado mucho la cosa- contestó el barman.

- ¡Claro! ¿Mercado libre de qué?. Por mucho que diga la Unión Europea que se puede comerciar con productos de distintas naciones es mentira. Mira los campos de naranjas.

- ¡Vamos, otro sector tocado!

- ¿Tocado? ¿Sabes cómo está la agricultura de este país? Hecha una mierda. Las naranjas valencianas no se están comprando. ¡Prefieren comprar las de Marruecos u otros países!

- No jodas.

- Hombre, claro.- el hombre la barra bebió de su copita.- Pero es lógico, visto desde la Unión Europea. Si tengo un país jodido, como por ejemplo Marruecos, que exporta naranjas me interesará más que ese país tenga salida que uno que no está tan jodido, como España. ¿No? Bien. Pues sí, apoyemos la decisión. ¿Pero qué pasa con los agricultores valencianos? ¿Qué pasa con los campos de naranjas?

- El otro día iba yo con la moto cuando me di cuenta de eso. ¡Si están todas por coger!

- ¡Eso es lo que te digo! Como las valoran una mierda, los agricultores no ganan y no pueden pagar a los jornaleros. ¡Ah, espera! Que con el cambio climático tenemos otra. ¿Tú ves que estemos en invierno?

- No, con la calor que hace.

- ¡Pues claro! La cosecha de naranjas se adelanta y a se contrae.

- ¿Contrae?

- Si de normal dura x meses, los que sean, como no hace frío, se termina antes la temporada.- el hombre de la barra tomó su último trago.- Mira, ya ha llegado mi hijo. Ahora a trabajar en la tienda.

El hombre de la barra pagó su copa, saludó a la afición y se marchó. Aún estaba asimilando su razonamiento de bar cuando miré la hora. Casi las diez. Me tomé el té y me fui corriendo a cita.

Esto es digno de un documental.